Funciones de los empleados de Fincas Urbanas

Existen unas funciones genéricas, que son las que recoge la ordenanza y el propio sentido común, y otras particulares de cada finca, según las características del inmueble, el número de propietarios, etc.

En general, la principal misión del conserje o portero es la vigilancia y la limpieza de todos los elementos comunes. A ello debe unirse una característica humana, que no legal, que es la de ser servicial, sin que ello se confunda con el servilismo.

El buen empleado de finca urbana disfruta pudiendo ayudar a los habitantes y usuarios del inmueble, está orgulloso de su puesto de trabajo, dignifica y cuidada al máximo el entorno que lo rodea, aprecia a los vecinos de la finca y no se considera un empleado sino un colaborar y miembro cercano al entorno familiar. Profesionalmente no tiene limitaciones, no se preocupa si aquel trabajo le corresponde legalmente o no, lo realiza porque comprende que la finca y sus habitantes son el centro de las atenciones y que su misión final es la de evitar y solucionar todos los problemas que se deriven del estado general de la finca y las relaciones vecinales que requieren su intervención.

Veamos cuáles son las funciones específicas que los porteros o conserjes deben realizar por la propia naturaleza del puesto de trabajo:

– Adecuada regulación de los sistemas de iluminación, teléfonos interiores, interfonos, antenas de TV, ascensores, etc,. de la finca. Si no funcionan correctamente y según las instrucciones del presidente o administrador, cuidará de su sustitución o avisará a los técnicos correspondientes.

– Limpieza de vestíbulo, escaleras, ascensores, sótanos, pasillos, exteriores y demás onas comunes como terrado, patios interiores (si el acceso es comunitario, etc.).
Dependiendo de la extensión de estas limpiezas y del deseo de la Comunidad de que no abandone el vestíbulo para el control de accesos, se le puede eximir de la obligación de limpieza y sustituirlo por persona o empresa especializada.
No somo, sin embargo, partidarios de permitir que el portero o conserje no efectúe la limpieza por motivos de seguridad, pues puede mantenerse la puerta cerrada y al permanecer en la misma finca puede seguir controlando los accesos.

– Reparto de periódicos y correspondencia directamente al piso o utilizando los buzones instalados a tal efecto. Depende de la Comunidad, pero aprovechar la existencia del conserje para estas comodidades lo consideramos importante para muchos propietarios que pagando un coste elevado por muchas prestaciones que casi nunca utilizan se beneficien directamente de algunas.

-Custodia de llaves de los pisos o locales, facilitando la entrada al personal de limpieza, al de los servicios técnicos de reparaciones, etc. En la actualidad, al trabajar todos los miembros de la familia, el conserje o portero se ha transformado en un elemento muy importante para canalizar a través de él las compras, recados, acceso al piso, etc.

– Recogida de basuras domiciliaria. Hasta hace pocos años el conserje o portero antes de finalizar su jornada iba de piso en piso recogiendo las bolsas de basura, las depositaba en grandes cubos que se dejaban frente a la finca y el servicio municipal las recogía por la noche.
Hoy día y en casi todas las grandes ciudades el sistema ha cambiado y se depositan en contenedores cercanos a la finca, con lo que la recogida por los pisos puede hacerse a cualquier hora.
Es conveniente que la Comunidad regule un horario estricto o al menos un período de tiempo fuera del cual no puede depositarse la basura en la escalera, y si alguien no lo puede cumplir debe bajarla directamente o avisar al portero para que la recoja, evitando así el desagradable aspecto de una bolsa de basura desprendiendo líquido y olores frente a la puerta de un piso o en un rellano.

– La vigilancia y control de visitantes y persona que acuden a la finca. Es una de las principales misiones y debe realizarse con cortesía y decisión, asumiendo la responsabilidad contraída y con el máximo interés.
Muchas veces la labor del portero es únicamente de permanencia, pero ese estar allí es muy importante, ya que influye para que «amigos de lo ajeno» se abstengan de traspasar el umbral.

– Dependiendo del tipo de fincas, estará a cargo del conserje o portero la instalación de calefacción central y/o agua caliente central. Cuidará entonces, según las instrucciones recibidas, de su puesta en marcha, regulación, apagado, etc. Y si se trata de instalaciones de gasóleo o carbón cuidará de los oportunos abastecimientos, procurando no quede la finca sin el combustible necesario.

-Asimismo, suele cuidar del jardín comunitario y la piscina. En el jardín efectúa los trabajos más elementales, como riego, recogida de hojas, etc., dejando los detalles técnicos como poda y replantación a profesionales del sector. En la piscina, además de la limpieza de fondos y superficie, regula los motores y los productos químicos necesarios.

Estos trabajos se realizan dentro del horario fijado, por tanto mientras el empleado está ocupado en ellos es evidente que no puede estar físicamente presente en el vestíbulo principal atendiendo visitantes y controlando los accesos. Los propietarios deben conocer este hecho y valorar los pros y contras que pueden decidir la contratación de estos servicios extraordinarios a profesionales externos.
Por último, la limpieza del garaje comunitario suele ser otra de las funciones especiales que deben concretarse, pactarse y fijarse con el empleado de finca urbana en el momento de su contratación.

Ref. ISBN 84-08-01055-7

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